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Iglesia Bíblica Misionera Shekinah
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 Hechos 10:33

Bienvenidos a la página Misionera.

Este es el sitio en donde los misioneros compartimos nuestro trabajo de ir y llevar el Evangelio de Cristo a toda criatura como Dios nos manda.
Siendo un mandato y un privilegio de parte de Dios para nosotros es grato poder saber que contamos con el apoyo de nuestro mejor guia ya que el Rey que nos apoya es más poderoso que cualquier persona en el mundo humano o espiritual.

  

Una Iglesia Bíblica Misionera es un grupo de personas, pero no de cualesquier personas, sino de hijos de Dios. Según la Biblia, la autoridad máxima para los bautistas, cada persona que ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador personal ha llegado a ser hijo de Dios (Juan 1:12). El mismo Espíritu de Dios vive en ellos y da testimonio de la verdad de que ya son hijos de Dios (Romanos 8:16, 17) y que nada ni nadie les puede separar del amor divino (Romanos 8:28, 29).
Entonces, los miembros de una Iglesia Bíblica Misionera son personas que se han arrepentido de sus pecados, han nacido de nuevo y han dado testimonio público de esto, siendo bautizados por inmersión en agua. Dios es su Padre celestial y son "herederos de Dios y coherederos con Cristo".

Una Iglesia Bíblica Misionera es una familia de fe. Es un compañerismo espiritual de cristianos que se han unido y desean practicar las enseñanzas de Jesús y llevar a cabo sus propósitos en la tierra. Creen que la base de la fe y práctica cristianas es la Biblia y que el único mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo (1 Timoteo 2:5).

El Espíritu Santo de Dios vive en cada creyente bautista y le comparte su amor divino (Romanos 5:5). Este fruto del Espíritu llega a ser la característica principal de la iglesia (Juan 15:35; Gálatas 5:22, 23). El Espíritu Santo también les reparte dones a cada miembro de la familia de Dios. Cada uno es responsable ante Dios por el ministerio que ha de desarrollar como parte vital del cuerpo de Cristo (Romanos 12:1-8).

¿Quién dirige la Iglesia Bíblica Misionera? No hay ningún hombre nombrado para dirigirla. Los bautistas creen que Jesucristo mismo es la cabeza de su iglesia (Colosenses 1:17, 18). El Nuevo Testamento enseña que cada iglesia tiene dos oficios -el del pastor y el de los diáconos. Ellos son los siervos de Cristo y de la iglesia local (2 Corintios 4:5). Cada pastor ha de cuidar a los miembros de su congregación como un pastor cuida su rebaño. Los líderes han de orar, predicar, enseñar, aconsejar y servir en tal manera que todos los miembros sean equipados para poder cumplir con Dios en llevar a cabo el ministerio total de la iglesia (Efesios 4:11, 12) y servirle como el "Real sacerdocio" de Dios (1 Pedro 2:9).

La Iglesia Bíblica Misionera no tiene sacramentos pero observa las dos ordenanzas que Jesús dio a su iglesia -el bautismo y la cena del Señor. El bautismo neotestamentario es por inmersión en agua y solamente para los que han puesto su fe en Jesús como su Salvador personal. La cena del Señor es un acto de adoración por el cual los cristianos recuerdan la muerte de Jesús hasta que él regrese (Lucas 22:19, 1 Corintios 11:23-26). El bautismo es un testimonio público de la fe en Cristo y la participación en la Cena es un testimonio de que toda la esperanza cristiana se base en él y lo que él hizo en la cruz por todos los pecadores.

La Iglesia Bíblica Misionera se siente comisionada por Jesús mismo a compartir el mensaje de la salvación con todo el mundo. El mensaje que proclama es que Dios ama a todo el mundo y quiere que tenga la vida abundante y eterna (Juan 3:16). El pecado separa a cada persona de este amor (Romanos 3:22, 23). Por eso Jesús vino al mundo y murió en la cruz y allí pagó el precio completo de la salvación (Romanos 5:8). Cada pecador puede aceptar la muerte de Jesús como el pago por sus pecados, arrepentirse y volver a Dios. La vida abundante y eterna es una dádiva que Dios ofrece a todos a través de Cristo Jesús (Romanos 6:23).

Cada Iglesia Bíblica Misionera es autónoma y está libre para cooperar con otras iglesias en la formación de asociaciones y/o convenciones de iglesias. Este espíritu de cooperación es la clave para llevar el mensaje de la salvación hasta el último rincón del mundo (Mateo 28:16-20).
El Antiguo Testamento está lleno de enseñanzas acerca de la venida del Mesías salvador de la humanidad. Todos los comentaristas bíblicos están de acuerdo en que Génesis 3:15 es el anuncio de la primera buena nueva en cuanto a la esperanza redentora de Dios para toda la raza humana. Sin embargo, es en el libro del profeta Isaías donde abunda la profecía referente a Jesucristo y con un énfasis en su ministerio de humillación. A continuación presentamos un sencillo bosquejo de este famoso capítulo 53 que nos habla de la venida del Señor para bendición de todos los hombres.
I. El nacimiento del Mesías (vs. 1, 2a).

De acuerdo a la enseñanza del Evangelio de Mateo, Jesús nació de la familia del rey David; su conexión con la familia davídica es hecha a través de su madre María y a través de su padre legal, José. Decimos de José, "padre legal" porque la concepción de Jesús en el vientre de su madre fue por obra del Espíritu Santo. A este nacimiento milagroso llamamos "el nacimiento virginal de Jesucristo". Sabemos que muchas personas no creen esta enseñanza, pero nosotros los cristianos creemos con todo nuestro corazón esta doctrina que es fundamental para nuestra fe.

II. El sufrimiento vicario del Mesías (vs. 2b - 9)

Esto significa que él tomó nuestro lugar para hacer posible nuestra redención porque Dios había anticipado en la ley de Moisés que sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (Hebreos 9:22). El sufrimiento del Señor Jesús lo podemos ver desde el pesebre hasta la cruz del monte Calvario. ¿Por qué el Señor decidió tomar nuestro lugar en la cruz del Calvario?

Porque vio nuestra miseria espiritual.
La Biblia enseña con toda claridad que todos los seres humanos hemos nacidos en pecado (Salmo 51:5)
Somos imposibilitados para realizar por nosotros mismos una limpieza espiritual (Jeremías 2: 22).
No tenemos posibilidades de justificarnos por nosotros mismos puesto que la misma Palabra de Dios afirma categóricamente que nuestras justicias delante de Dios son como trapos de inmundicia. (Isaías 64:6).
Si un hombre hiciera todo el esfuerzo personal de cumplir con todas las demandas de la ley de Dios (cosa imposible puesto que la ley de Moisés tiene 613 mandamientos y el Señor Jesucristo demostró en el Sermón de la Montaña. Mat. Caps. 5, 6, 7 que los seres humanos no somos capaces de cumplir ni un solo mandamiento), al final se salvaría el solo, pero no podría ayudar a su prójimo. (Ezequiel 28:27).
Tuvo misericordia del pecador (Efesios 2:4).
III. La salvación del Mesías (vs. 10,11).

Había un plan eterno de salvación (10a) "Jehová quiso quebrantarlo". La muerte del Señor Jesucristo no fue accidental, sino que respondía a un plan eterno trazado por la sabiduría y misericordia de nuestro Dios. Consideremos Apocalipsis 13:8 donde Juan habla del cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo. Su muerte fue por causa del pecado humano (10b) "cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado". La vida de Cristo fue perfecta; El ha sido la única persona nacida en este mundo que satisfizo la perfecta justicia divina. El apóstol Pedro se refiere a Jesucristo como "un cordero sin mancha y sin contaminación" (I Pedro 1:19) Su muerte no fue en vano. "verá linaje" (10c) (v.11).
Hay justicia para todos (v.11). La justificación es un término muy común en la enseñanza del apóstol Pablo y tiene que ver con el hecho de que Dios aplica la justicia de Cristo a todo pecador que cree y es colocado ante la presencia de Dios como si el pecador nunca hubiera pecado. Los estudiosos de la Biblia afirman que el término "justificación" en el tiempo del Nuevo Testamento, era una palabra técnica del mundo del derecho penal romano y se usaba para declarar sin culpa a toda persona acusada de un delito. El apóstol usa el término para demostrar que todo pecado que cree en Jesucristo es declarado inocente como si nunca hubiera pecado ante Dios.
IV. El juicio del Mesías (v. 12).

"con los fuertes repartirá despojos"
Hace alusión a su victoria en la cruz, pero también a su venganza. La Biblia declara que la paga del pecado es la muerte. Lo que Cristo vino a hacer por la humanidad es evitarle el infierno que es la respuesta de la justicia divina al pecado humano. Hemos dicho hasta la saciedad que no es el deseo de Dios que el ser humano se condene; que el deseo divino es que el hombre sea feliz eternamente en la gloria del Señor Jesucristo. Si el hombre se condena es por su propia decisión. La sangre de Jesucristo se derramó para limpiarnos de todo pecado, pero puesto que el hombre la desprecia, sólo le espera el juicio divino.

Conclusión:
Cristo se encarnó para enseñarnos a obedecer la Palabra de Dios, pero también para tomar nuestro lugar en la cruz del Calvario y así recibir el castigo por nuestro pecado contra Dios. Lo que debemos hacer es dejar la vida de rebelión contra Dios en un arrepentimiento sincero y abrazar por la fe el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.


 

 

 

 

 

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Ultima modificación: 26 de Septiembre del 2006.

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